Antonio García Megía y Mª Dolores Mira y Gómez de Mercado, responsables de esta sección,  son Maestros, Diplomados en Geografía e Historia, Licenciados en Filosofía y Letras y Doctores en Filología Hispánica

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¡Me he enamorado!

Lidia Tortosa Carreño. 14 años

IES Azcona - Almería

 
 

 

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Yo tenía un novio. Un novio que pasaba de mí, que no quería saber nada de mis sentimientos. Eso lo he estado viviendo callada. En silencio.     

Todo empezó un día que fui a la piscina de un pueblo. Allí conocí a un chico. Un chico que poco a poco se fue haciendo especial. Todos los días se acordaba de mí. Cada hora, cada minuto, cada segundo. Me llamaba cada vez que podía. Por él estaría todo el día hablando conmigo. Yo, poco a poco, me fui acercando cada vez  más a él. Cuando estaba con él todas las penas se me iban. Solo pensaban en él. Al tiempo, me iba separando de mi novio. Hasta que lo dejamos.

El chico especial siempre estuvo ahí para ayudarme en todo. Decía que me quería,  que nunca me iba a dejar sola,  que yo iba a ser para él.

Sin darme cuenta me fui enamorando. Intentaba luchar contra eso, pero ese amor me venció. Y terminé muy enamorada.

Él decía:

-Te quiero. Vamos a estar juntos para toda la vida…

Me lo decía con una mirada muy especial, con sentimiento. Yo me lo creía todo. Cuando estaba junto a él parecía que iba a un mundo  de cristal donde sólo los dos podríamos habitar.

Mire donde mire, veo su rostro, sus cabellos, su sonrisa, su forma de hablar.

 Él sabe que lo quiero, que lo amo, que daría todo por él. Y yo sabia que el también sentía lo mismo.

Un día se no se comportaba de la forma habitual. Yo le pregunté:

-¿Qué te pasa?

Me contestó:

-¡Nada! Estoy hecho un lío

Le volví a preguntar.

-¿Por qué?

Y me respondió:

-Por lo nuestro, porque tengo mucho miedo de que mañana te canses de mí. Yo solo te quiero como una amiga, nos llevamos muchos años y esto es imposible.

Toda la Tierra se me vino abajo. No entendía lo que estaba sucediendo. No podía creerlo.

Los días siguientes no salí de casa, me pasaba horas y horas llorando, pensando…

Tres o cuatro días después me llamó para quedar. Acepté. Me dijo que si quería seguir siendo su amiga,  que, con el tiempo, podríamos ser algo más, como novios. Me conformé con eso. Porque yo quiero lo mejor para él.

Pensé -Si el quiere estar así, me tengo que aguantar, porque lo quiero.

Llego la feria. Salimos con nuestros amigos y entramos a una caseta. Bailamos. Sonó una canción lenta. Me abrazó con unas ansias y unos sentimientos que creí que nuestros corazones se iban a salir por lo fuerte que latían.

Otra vez me hice ilusiones. Creí que me quería,  que iba en serio. Parecíamos novios formales. Se ponía celoso con todo. Siempre miraba por mi bien. Conoció a mi familia, me presentó a la suya…

Pero, de repente, apareció una tercera persona, mi prima. Empezó a tontear con él diciéndole palabras como cari, nene, mi niño, ¿cuándo vamos a quedar?, te quiero…

Me puse celosa. Le pregunté a mi prima porqué tenía que decirle todo eso. Él se mosqueó conmigo por mis celos, pero si estoy celosa es porque lo quiero, porque me importa. Y pelearía con quien fuera por su amor. Porque siempre tengo miedo a perderlo. Porque sin ese amor no soy nadie.

Enfadado, me dijo que yo era muy celosa y por eso nunca podríamos ser nada. Me dolió, aunque lo callé. No se lo dije a nadie.

Ya no quiere quedar conmigo. Pone la excusa de que no tiene dinero, de que está malo. A veces lo creo, pero a veces tengo dudas. Ahora dice que no quiere tener novia, que la vida le ha dado muchos palos y no quiere sufrir más.

Él siempre me decía:

-Lidia, por lo buena que eres hacen contigo lo que quieren. No tienes maldad  ninguna. Me lo has demostrado muchas veces. Yo mismo he hecho contigo cuanto he querido.

Ahora me pregunto: si sabes que soy muy buena, ¿porqué juegas con migo?  ¿Por qué me decías te quiero? Dices que me quieres a tu manera, pero ¿qué manera es ésa?

Tengo muchas dudas sin resolver. Espero que con el tiempo se me aclaren las cosas. Yo, como siempre, le hablo  y él lo único que hace es rechazarme diciendo que no sabe lo que quiere de mi, que no quiere nada de ninguna mujer…

Mi mundo maravilloso se ha venido abajo, ha quedado destrozado en mil pedazos. Estoy en un pozo sin salida. Siempre que quedo sola pienso en su sonrisa, en los abrazos que me daba, y, sin querer,  mis ojos se humedecen aunque yo no quiero.

Sé que tú me has querido y que lo estás pasando muy mal,  pero más que yo no creo. Sé  que todavía te gusto, que me quieres. Estás sufriendo porque sabes que me tienes para ti, pero no lo quieres aceptar. Tengo miedo de olvidarte y volverme a enamorar. No creo que eso ocurra, no me equivoco, como esa vez  que te dije que te ibas a aburrir de mi y contestaste  que no,  que sería lo contrario. Pero ya te has dado cuenta que no me he equivocado.

Los que me rodean y me quieren intentan ayudarme, abrirme los ojos para que yo vea si este tío merece la pena. Yo lo intento, pero me siento sin fuerzas. No soy nadie sin él, parece que  me falta hasta el aire.

A veces, delante de la gente, sonrío y hago bromas para que parezca que no lo estoy pasando mal, pero en el fondo estoy fatal. Por mucho que yo quiera no puedo. Tal vez, algún día, me dé cuenta.

¡Gracias a todos los que me apoyan! Estoy descubriendo quienes son mis amigos y quienes no

Lidia Tortosa Carreño

 

 

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Antonio García Megía y María Dolores Mira y Gómez de Mercado

 

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