FRAY RAMÓN HERNÁNDEZ MARTÍN

 

San ALBERTO MAGNO, O. P. - EL MARIALE 

Por fr. Ramón Hernández Martín, O. P.


 

 

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Ramón Hernández

 

 

 


 

 B I B L I O G RA F Í A

    La Literatura en torno a S. Alberto Magno es abundante, pero queda mucho por estudiar sobre su figura y su obra. Estudios muy serios y de gran valor se publicaron en torno a la fecha de su canonización, primero para prepararla y luego como consecuencia y como exigencia de una edición crítica de todos sus escritos.

   Bula in perpetuam rei memoriam “In thesauris sapientiae”, Romae apud S. Petrum, dic. 16 de 1931.

   Antes de la canonización, la mejor biografía, tal vez no superada hasta hoy: P. Jerónimo Wilms, O. P., San Alberto M. Su valor científico universal. La traduc. española fue publicada en Madrid, Tipografía de Archivos, 1933.

   Número especial de “Analecta S. O. P.”, fasc. 1º de 1932: cf. t.. 20 (1931-1932) 441-568.

    Artículos de revistas científicas: La Ciencia Tomista, “Angelicum”, “Studium”, “Estudios Filosóficos”

   Buenos artículos en grandes enciclopedias y diccionarios: Dictionaire de Theologie, GER (del P. Chenú).

   Una buena edición en español de todo el Mariale, pero hoy no fácil de encontrar, la hizo en 1946 el P. Serapio Iragui, O.F.M. Cap.,y publicada en Buenos Aires por la editorial Emece.

   Recientes: Forcada Comíns, V., San Alb. M., en Valencia.

 1996

   Jesús Álvarez MAESTRO, O.A.R. – José A. Martínez PUCHE, O.P., San Bernardo… y San Alb. M. Homilías Marianas… Mariale, EDIBESA, Madrid 2003.

 

ESCRITOS DE S. ALBERTO. MAGNO SOBRE LA VIRGEN

 

   Muchas fueron en la edad media las obras sobre la Virgen atribuidas a S. Alberto:

   De laudibus Beatae Mariae Virginia libri XII. Es de Ricardo de S. Lorenzo.

   Biblia Mariana. Es atribuida a S. Alb. Por algunos manuscritos.

   Comentario al Magnificat. Se duda.

   Secuencia Salve Mater Salvatoris. Lo mismo.

   Los gozos de la Virgen. Lo mismo.

    Es ciertamente de él Compendium super Ave Maria.

 

   En sus obras teológicas encontramos importantes  consideraciones marianas:

   Summa de Incarnatione, escrita en 1240.

   De natura boni, escrito hacia 1245, trata ampliamente sobre la Virginidad de María y la mediación.

   Super III Sentetiarum, al principio habla de la santidad y maternidad de la Virgen María. Y también hace referencias en los otros libros de ese comentario, que escribió entre 1245 y 1249.

   Compendium super Ave Maria, escrito entre 1262 y 1277.

   En los comentarios a los evangelios, que escribió entre 1270 y 1277, sobre todo al de San  Lucas, hay muchas consideraciones y alabanzas a la Virgen, principalmente en torno al misterio de la Anunciación, y de modo particular sobre el Magnificat.

   También encontramos referencias a la Virgen en la Summa Theologiae y en los Sermones.

   San Alb. M. sintió una predilección especial por el misterio de la Anunciación. Saca a colación las más pequeñas ocurrencias junto a las más altas cuestiones intelectuales, que son tratadas y meditadas atentamente. Gusta en también en exponer misterios más comprometidos y muy estudiados en nuestro tiempo como la Mediación Universal, la Corredención  y  la Mediadora de todas las gracias.

 

   El puesto de honor entre sus obras mariológicas lo ocupa el Mariale super evangelium missus est, que compuso hacia 1245.

   Todos lo consideran original de S. Alberto Magno. El santo condensa en este tratado toda su doctrina mariológica Son 230 cuestiones que se ocupan desde las cosas más curiosas a la más sublimes. Pasa del comentario personal de cada palabra evangélica a la más profunda investigación sobre las prerrogativas de la Virgen frente a todos los seres de la creación.

   Habla de la jerarquía de los ángeles, de las bendiciones de los patriarcas, de las virtudes, ciencias, dones, y se pregunta siempre si esas cosas se encuentran en María.

   Es una obra que refleja su devoción y entusiasmo por la Madre de Dios.

   En la misma introducción encontramos palabras de gran piedad y humildad. Dice confiar en la ayuda de la Virgen, “porque de lo contrario, muy poco podría hacer yo con mi pobre ingenio y mi escasa ciencia”.  Declara que trata de escribir como una introducción para ayudar a vivir el misterio de la Encarnación del Señor y de nuestra redención”… “Quiero demostrar con palabras sencillas a los rudos y mis semejantes la devoción que ella se merece”.

   Estas expresiones de humilde y de sincera piedad en la introducción a una de las obras más bellas sobre la Virgen María, denota la virtud extraordinariamente delicada de San Alberto Magno.

 

  DOCTRINA   DEL   MARIALE

 P R Ó L O G O   DEL   M A R I A L E

 

   “Los que se nutren de mí tendrán todavía más hambre y los que beben de mí tendrán todavía más sed… El que me obedece no se avergonzará y el que cumple mis obras no pecará” (Sir 24, 20-31).

   <Confiando en esta rica promesa, pongo manos a la obra. De otro modo me iría más allá de la pobreza de mi ingenio y de mi saber. Pero yo sé que la mano de Dios no está condicionada en modo alguno y que todo es posible para el que cree.

   La obra que yo comienzo ahora describe el exordio de la Encarnación del Señor y el misterio de nuestra redención. La emprendo para alabanza, gloria y honor de la gloriosísima Madre de Dios, honrada sobre todas las criaturas, confiando en su ayuda particular, que es el áncora más segura de mi esperanza.

   De ella espero el feliz término y la recompensa de este trabajo. Ella ha movido mi voluntad, ha guiado mis esfuerzos y ve mi intención.

   Yo suplico, pues, ante todo a la misericordia de Dios, el Patre Omnipotente de las misericordias, que habita dentro de una luz inaccesible, para que con la luz de su claridad aleje de mí los engaños del error, la insidia de la falsedad, el deseo de vanagloria, y me conceda ver lo que es justo y decir lo verdadero acerca de la misma Madre de Dios y de la Verdad, (que es Cristo)…>.

 

ALGUNOS  PUNTOS DOCTRINALES

  1. La Bienaventurada Virgen recibió tanta gracia que ninguna pura criatura pudo recibir más (q. 32).

   Se apartó del mal más excelentemente que todo otro hombre o mujer, siendo la única pura criatura que nunca pecó (q. 50).   

 

  2. Tota pulchra es ab originali.

       Tota pulchra es a mortali.

       Et macula, id est, peccatum veniale non est in te (q. 139; ex C.C 4, 7).

   Como en el mar se da la reunión de todas las aguas, así en María se da la unión de todas las gracias (q. 29).

   Habituado al lenguaje filosófico, explica la colaboración profunda de María a la obra de la Redención por las cuatro causas:

   a) Fue la causa eficiente después de Diós, bajo la dirección de Dios y con Dios (post Deum, Sub Deo et cum Deo). Pues Ella engendró a Aquel que nos regeneró a todos y mereció  de congruo por sus virtudes engendrarlo.

   b) Fue la causa material. Porque el Espíritu Santo, por consentimiento de Ella, tomó de su purísima carne  y sangre, transformándolo en el cuerpo, porque se realizó la Redención de los hombres.

   c) Fue la causa final. Porque toda la obra de la Redención, después de Dios, fue ordenada a la gloria de Ella.

   Así el Hijo dividió con ella la causa final de la  Recreación del género humano.

   d) Fue la Causa formal. Porque para todo es ella el espejo de la deiforme conversación y el ejemplar de la vuelta de las tinieblas y de la dirección y conversión a la contemplación de su luz primera> (q. 146).

 

   3. Con Mucha fuerza S. Alberto nos hace sentir la corredención mariana con estas palabras:

   <Estando junto a la Cruz de su Hijo la Bienaventurada Virgen, Ella sola tuvo fe y compasión del crucificado, que era Dios y hombre al mismo tiempo… Y así sólo a Ella le fue dado este privilegio, a saber, comunicar el mérito de la Pasión.

   Para hacerla partícipe del beneficio de la Redención, quiso Dios que fuese también partícipe de la pena de la pasión. Como colaboradora de la Redención, por su compasión, así fue hecha Madre de todos por la Recreación. El mundo está muy obligado a Dios por su Pasión por nosotros, y también lo está a la Virgen María por su Compasión (q. 150).

 [sermón de s. Vicente: la fe de la Iglesia se salvó sólo en ella…; por eso fue la primera en disfrutar de la Resurrecc.]

 

  4. S. Alberto resalta la Potencia Suplicante de la Virgen de la siguiente forma:

   <El valor o mérito de la oración de todos los otros santos no se fundan en ningún derecho, sino sólo en la misericordia de Dios. El mérito de la oración de la Virgen María se apoya en la gracia de Dios, en el derecho natural y en la justicia del Evangelio o del Decálogo, porque el hijo no sólo está obligado a oír, sino también a obedecer, según el mandato de honrar a al padre y a la madre  (q.51).

   S. Alberto canta así la universal maternidad de la gracia y de la misericordia, adelantándose a los mariólogos modernos, que celebran preferentemente la mediación universal de la gracia:

   <La Virgen María está llena de la gracia de todos y todas pasan por las manos de María.

   Ella es el acueducto admirable, de que habla Eclo 1, 4 y 24, 41, porque por é corren hacia abajo todas las aguas de la gracia, y por el mismo corren hacia arriba (q. 164).

   Por la plenitud de la fuente, ésta está llena y derrama abundante agua. Así es la Virgen, de la que continuamente dimana la gracia y siempre permanece llena…

   De la fuente de esta plena plenitud viene toda la plenitud del género humano. Pues de ella viene a nosotros el precio de la redención, el agua de la purificación, el pan de la refección, las armas para el combate, el premio de la remuneración (q. 164).

   La Bda. Virgen es la madre de todos los bienes…, porque engendró un hombre en el que regeneró a todos..., porque en uno engendró para nosotros todo lo necesario para esta vida y la futura…, porque ella es la primogénita antes de toda criatura (Eclo. 24, 5). Pues ella fue predestinada antes de todos los siglos, para ser el principio del que habría de recrearse todo lo creado…

   Ella es la madre del creador de todas las cosas, y por lo tanto es la madre de todas las criaturas” (q. 145).

  

5. Por todas estas cosas –afirma s. Alberto- María es la puerta del cielo.

   <La bda. Virgen -escribe-es propiamente puerta del cielo, porque todo lo que de gracia ha venido o vendrá a este mundo viene a través de ella. Pues es la madre de todos los bienes y la madrede la gracia y de la misericordia.

   La misma Gracia Increada, como por un acueducto, salió de ella y vino al mundo. Por Ella pasa todo lo que de bien desciende del cielo a la tierra y viceversa.

   [En el siglo XVIII defendió esta misma doctrina s. Alf. Ma. de Ligorio contra los jansenistas y Muratori: Glorias de Ma., I. pp. 419-433, ed. 1903 Firenze]

   <Esta puerta está siempre abierta para los que quieran entrar. Pero no sólo es puerta. Es también ventana, por la que la luz viene a este mundo. La luz que salió de la tierra, procediendo de ella penetró en los cielos, la Luz que ilumina cielo y tierra.

   Por ello es claro de qué manera esta graciosa virgen es puerta y ventana del cielo (q. 117).

 

6. Y no sólo es puerta del cielo, sino que también es la Reina del Reino, en el que Cristo es el Rey (q. 165).

   Es Señora de todas las criaturas, porque es la Madre del Creador, colaboradora del Redentor: reina de la creación y de la regeneración (q. 166).

   Como la bda. Virgen es la reina de la misericordia, y la misericordia es la señora de todas las cosas. La bda. Virgen será la dueña de todas las cosas (q. 163).

   Por esta misericordia hacia los pecadores logra atraer a los pecadores duros como el hierro…; lleva al puerto de salvación a los náufragos…, y siempre está preocupada por atender a los pecadores (q. 146).>

   Es el termino de misericordia el más socorrido en toda la obra. Misericordia es una palabra que con mucha frecuencia. Dice s. Alberto que  la expresión o el título de <Madre de misericordia es el nombre propísimo de la bienaventurada Virgen María>.

   Dice que es la Reina, no la emperatriz, porque éste es un nombre de temor y no de rigor. Reina es más un nombre de prudencia y de equidad (q. 162).

   A través de 230 cuestiones se extiende ampliamente meditando y razonando, con el más intenso amor a la madre de Dios, y madre y reina de los hombres.

    Stella maris, la estrella polar que guía a los marineros.

   Razones:

   a) La propiedad de la estrella del mar es estar colocada encima del polo dominando todos los otros seres de la tierra; la Santísima Virgen María ocupa el lugar supremo respecto a todos los santos.

   b) La estrella polar es la más alta y en la cola de la Osa Menor del firmamento; la Virgen María es la criatura suprema en cuanto a la dignidad y la última en cuanto a la humildad

   c) La estrella el mar atrae el hierro; la Virgen María, por su infinita misericordia atrae a los pecadores duros como el hierro para levarlos a la gloria.

   d) La estrella polar dirige a los marineros al puerto deseado; la Virgen María dirige a todos los náufragos espiritualmente al puerto de la salvación.

  

 

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