Antonio García Megía es Maestro, Diplomado en Geografía e Historia,

Licenciado en Filosofía y Letras,  Doctor en Filología Hispánica

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Antonio García Megía 

 

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Concepto: Orígenes

 

 

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LA LITERATURA: CONCEPTO

LOS ORÍGENES DE LA LITERATURA ESPAÑOLA

 

 

Literatura, de littera, letra, era el término latino empleado para referirse a «lo que está escrito», sin distinción de contenidos. Venía a denominarse así a  la instrucción o conjunto de saberes y habilidades de  escribir y  leer bien. Se la relacionaba con el arte de la  gramática, la  retórica y la  poética. Por extensión,  pasa a aplicarse a cualquier obra o texto escrito y, más específicamente, al arte u oficio de escribir. Todavía en el siglo XVIII se llamaba literatos a poetas como Garcilaso y a científicos como Newton. Modernamente se entiende por Literatura  el arte bello que tiene por instrumento la palabra. Es, por tanto, la forma de expresión lingüística convertida en arte, especialmente, en su modo escrito. También se denomina así al conjunto de composiciones literarias de un pueblo, época o género. 

Entre los primeros textos literarios aparece el Poema de Gilgamesh, una narración de origen sumerio que fue grabada en tablas de arcilla y cuya primera versión data del año 2.000 A.C. Antes de esta época, las narraciones solían circular de generación en generación a través del lenguaje oral. La Poética de Aristóteles,  siglo IV a. C., es el primer texto teórico importante que se ocupa de elaborar una definición de literatura. Aristóteles dice que la literatura es una imitación, en griego mímesis, que se realiza por medio de palabras cuyo fin último es el deleite. Horacio establece que la literatura debe ser útil y a la vez agradable, «instruir deleitando». Este precepto tuvo gran influencia y, hasta el día de hoy, la literatura se ha movido en estas dos direcciones: el arte por el arte y el arte por la idea. La literatura interrelaciona a un emisor, autor, con un receptor, lector, por medio de un texto literario.

En España, durante toda la Edad Media, el latín fue la única lengua para la transmisión del conocimiento y de la literatura culta. El origen de la literatura en español se remonta al siglo X con las Glosas Emilianenses y las Jarchas, un conjunto de breves composiciones líricas de carácter amoroso, en el siglo XI.

Las primeras manifestaciones en lengua romance tienen carácter popular y oral, ya sean de género lírico o épico. La poesía culta y la prosa literaria no aparecerán hasta el final de este periodo. Las manifestaciones literarias más antiguas que se conocen pertenecen al género lírico, por eso se cree que las canciones líricas populares nacen al mismo tiempo que las lenguas romances. El género épico es del que más restos se conservan. Se diferencian en él dos corrientes o movimientos: el mester de juglaría, oral y popular, que desarrolla una literatura heroica, y el mester de clerecía, propio de los clérigos en los monasterios, que tiene una finalidad claramente didáctica. Los principales transmisores de la poesía oral en la Edad Media son los juglares que recorren  pueblos y castillos con espectáculos y representaciones semiteatrales en los que se baila, se recita y cantar todo tipo de poesía.

 

MANIFESTACIONES LÍRICAS MEDIEVALES

 

Estrofas

Época

Lengua

Zona geográfica

Jarchas.

Primeros testimonios escritos  del siglo XI.

Mezcla de árabe vulgar y romance mozárabe.

El Sur, la zona de Al-Ándalus.

Cantigas de amigo.

Las más antiguas  del siglo XII. Son utilizadas hasta el XV.

Gallego-portugués.

El Noroeste, la zona de Galicia, Castilla y Portugal.

Villancicos.

Finales del siglo XV.

Castellano.

La zona castellana.

Danzas, baladas y albas.

Danzas, baladas y albas.

Provenzal y catalán.

El Nordeste, la zona de Cataluña.

 

MANIFESTACIONES ÉPICAS MEDIEVALES

 

El gusto por la narración es común a todas las épocas. La épica medieval narra hechos heroicos en verso. La guerra forma parte de la realidad diaria debido a la reconquista y a los enfrentamientos entre los diversos reinos que conviven en la península. La curiosidad por conocer los hechos gloriosos de la historia colectiva explica el nacimiento de las epopeyas o relatos épicos. Los cantares de gesta son el resultado de dicho interés. Son recitados o cantados por juglares con acompañamiento musical. Exaltan las hazañas de un héroe que representa el conjunto de virtudes de un pueblo y una época. En Castilla contamos con tres cantares de gesta: un fragmento de unos mil versos del Cantar de Roncesvalles, en un códice del siglo XIII, un poema tardío sobre las Mocedades de Rodrigo y el Cantar de mio Cid, en el siglo XIV. El más importante, el último, narra las hazañas de Rodrigo Díaz de Vivar, personaje histórico que murió en 1099. Es un manuscrito copiado copiado por un tal Per Abat.

La épica entra en decadencia en el siglo XIV. Por esas fechas surgen los primeros testimonios indirectos sobre la difusión de los romances; poemas narrativos, orales y populares, que no pertenecen a la literatura culta. Aparecen los romanceros o colecciones de romances. El romance es un poema de extensión variable compuesto de versos octosilábicos en el que riman los pares y quedan sueltos los impares. La rima suele ser asonante. Se suelen clasificar en  noticieros, que cuentan hechos históricos cercanos a la composición del romance, épicos o heroicos, que hablan de episodios relacionados con el Cid y otros héroes procedentes de la épica española y extranjera, novelescos o juglarescos, historias de amor que tiene a la mujer como protagonista fundamental, y fronterizos, que relatan sucesos ocurridos en la frontera con los reinos musulmanes. En estos últimos, los musulmanes suelen aparecer como seres sensibles y caballerosos.

 

La poesía culta de la Edad Media. El mester de clerecía

 

El mester de clerecía fue una corriente de poesía culta con la que los monjes pretendían difundir los conocimientos adquiridos a través de los textos latinos. Se encuadran dentro de este nombre los poemas narrativos, de intención didáctica y carácter culto, escritos en cuaderna vía a los largo de los siglos XIII y XIV que son recitados por los monjes ante los peregrinos que acogen en sus monasterios. Entre las obras que se conservan de este tipo están Los milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo, y el Libro de buen amor, del arcipreste de Hita. La cuaderna vía o tetrásforo monorrimo es la forma métrica que se compone con estrofas en cuatro versos de catorce sílabas cada uno, con una fuerte cesura, o pausa, en medio y rima consonante. El carácter didáctico de los poemas de la clerecía no es necesariamente religioso.

 

La prosa medieval

No existe prosa literaria en castellano hasta el siglo XIII. El romance, apropiado para la comunicación oral y el verso, no parece ser útil para la composición de obras científicas, filosóficas y literarias. Éstas se escribían en latín o árabe. Alfonso X decide convertir el castellano en la lengua oficial de la corte y ordena traducir textos latinos y árabes esta lengua. La prosa de ficción no aparecerá hasta el siglo XIV con don Juan Manuel.

Desde el siglo XIII se traducen colecciones de cuentos de procedencia oriental con el propósito de ilustrar actitudes convenientes, comportamientos o reglas. Por eso reciben el nombre de «ejemplos» o, en castellano medieval, «exemplos». En ellos es maestro Don Juan Manuel, primer escritor que muestra una clara conciencia de autor y se preocupa porque sus obras sean correctamente transmitidas. Tal vez su producción más destacada sea El conde Lucanor  que contiene cincuenta y un ejemplos con los que un conde, Lucanor, expone a su tutor, Petronio, diversas dudas a las que éste responde  contándole un ejemplo con enseñanza. Se estructuran siempre a partir de un diálogo en el que Lucanor expone su problema, al que siguen el ejemplo con que responde Petronio y una intervención final don Juan Manuel que incluye una moraleja.

 

 

El Siglo XV

 

 

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El siglo XV supone la descomposición del mundo medieval. La rígida sociedad estamental deriva gradualmente hacia nuevos modos y maneras de pensar y vivir que generan una sociedad menos estática a la vez que aparecen los primeros indicios del espíritu renovador y burgués que derivará hacia el Renacimiento. En literatura, por ejemplo, hacen su aparición los cancioneros, obras de poetas cortesanos para consumo de lectores alejados del mundo de los monasterios y la religión que han dominado hasta ahora la poesía culta. La Iglesia pierde peso en la cultura y surge un nuevo tipo de lector noble interesado en una literatura sin propósito doctrinal. La corte se convierte en lugar de debate poéticos y el conocimiento, la cultura y en arte pasa a formar parte de imprescindible de la educación de la clase aristocrática. Es una etapa, por tanto, de profundos cambios e inestabilidad. 

Los temas en torno a los cuales gira la literatura son tres, fortuna,  amor y muerte, tratados desde un doble punto de vista: el reflexivo, serio y trascendental, para el que la vida de soledad, corta y fugaz del ser humano termina en desengaño y frustración, junto al vitalista que, a partir de los mismos supuestos, y precisamente por ello, promueve  el disfrute máximo de lo presente.

 

La poesía – Los Cancioneros

Son recopilaciones colectivas o individuales de poemas escritos, casi siempre, por ciertos  personajes de la corte que dejan en ellos evidencia de su ingenio. Son importantes los de Estúñiga, Baena, el Cancionero musical de Palacio y el Cancionero general  de Hernando del Castillo. Los contenidos de los Cancioneros se encuadran en dos tipos de literatura: la poesía amorosa y la didáctico-moral.

 

Poesía amorosa.

 

Sigue una línea de pensamiento que proclama la idea del amor cortés y transforma radicalmente el modo de concebir y vivir el sentimiento amoroso y se encuentra en la base de lo que hoy se conoce por amor absoluto  o amor romántico. Tiene su origen en los trovadores franceses. Los elementos y principios que caracterizan esta concepción amorosa son la cortesía, la idealización, el servicio y su desvinculación del matrimonio.  

  • ·    Para vivir el amor cortés es necesaria la cortesía. Quien mantiene malas formas, quien es maleducado en sus comportamientos cotidianos (al sentarse, al comer, al saludar, al conversar…), no es capaz de experimentar el verdadero amor. Tampoco quien pega a su mujer. Actuaciones de este tipo son propias de villanos, que se juntan como bestias.

  • ·    La dama no es una mujer real, sino ideal. Es un estereotipo de belleza. En términos morales se la considera superior al hombre porque consigue que éste mejore en sus actitudes.

  • ·    El amor implica servicio, de subordinación. El caballero debe ser casto y fiel siempre, y servir a la dama en lo que desee a costa, incluso, de su propia identidad. Debe vivir solo por y para ella. El amor cortés excluye, para muchos poetas, el matrimonio. Un mortal no puede unirse a una diosa.

El amor natural es el de los padres a la esposa o a los hijos. El amor cortés es libre y generoso. Es una poesía abstracta, de difícil comprensión.

Poesía didáctico-moral

 

Se caracteriza por su tono elevado y solemne en el que las alusiones eruditas y el lenguaje latinizante, reflejan el interés por el mundo clásico derivado de la influencia de los tres grandes autores italianos: Dante, Petrarca y Boccaccio. Sus mensajes están muy influenciados por las corrientes filosóficas y de pensamiento que originan los fenómenos medievales denominados  danza de la muerte y ubi sunt?

Las danzas de la muerte son espectáculos parateatrales propios del folklore europeo muy repetidos en la última etapa de la Edad Media. En ellos la muerte invita a bailar a importantes personajes recordando así el final ineludible e igualitario para todos los hombres independientemente de su condición social. Simbolizan la finitud de la vida, la desilusión y el arrepentimiento. 

La danza de la muerte se entremezcla con otra corriente de la literatura cristiana que hace  hincapié en la fugacidad de la vida a través del tópico del ubi sunt?, ¿dónde están? Consiste en  una serie de preguntas retóricas sobre el destino de las personas, y de todo lo que vivieron un día (amores, riqueza, ciudades…). Su mensaje es simple: la muerte llega y todo lo iguala, sólo el recuerdo del pasado permanece. El paradigma de este tipo de literatura son las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique.

  

Figuras importantes del periodo

Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana

Noble. Reúne en su palacio de Guadalajara la mejor biblioteca del momento. Hace traducir obras latinas e italianas. Autor de poemas  de temática amorosa. Sus obras más importantes son La Comedieta de Ponza y Bías contra Fortuna, pero es especialmente conocido por sus  serranillas, de inspiración popular.

Juan de Mena

Juan de Mena, al servicio de Juan II de Castilla, cultiva la poesía amatoria y la alegoría moral. Su estilo es erudito y recargado. Escribe Laberinto de Fortuna, también llamado Las trescientas.

Jorge Manrique

Jorge Manrique, noble y culto, aunque es autor de composiciones de asunto amoroso del género cancioneril, es universalmente conocido por las Coplas escritas a la muerte de su padre en las que expresa el poder irremisible de la muerte, siendo el ejemplo recurrente de la poesía didáctico-doctrinal.  La estrofa utilizada en las Coplas de Manrique es la llamada copla de pie quebrado o manriqueña, que está formada por dos sextillas y sigue el siguiente esquema métrico: 8a 8b 4c 8a 8b 4c - 8d 8e 4f 8d 8e 4f

La prosa

 

La prosa imita a los clásicos latinos y a la literatura italiana de la época. Es una suma de  latinismos y alusiones culturales mezclados en un lenguaje popular. Tiene una triple orientación:

·    La prosa didáctica. Continua el  objetivo medieval de educar y modificar comportamientos. Destaca el Corbacho, de Alfonso Martínez de Toledo, arcipreste de Talavera, que combina la intención didáctica con cierta crítica satírica.

·    La prosa histórica. Imita a los historiadores de la antigüedad y se centra en nobles y reyes. Aparecen así muchas crónicas de reinados, libros de linajes y biografías.

·    La prosa de ficción. Se desarrolla a través de dos géneros diferentes:

  • La novela de caballerías. Narra las aventuras del caballero andante cuyo heroísmo, animado y dirigido por el amor a una dama le hacen triunfar sobre cualquier obstáculo real o mágico. Las obras maestras de géneros son  Amadís de Gaula y  Tirant lo Blanc. Alcanza su máxima popularidad en el siglo XVI.

  • La novela sentimental. Nace atendiendo a los nuevos gustos e ideales de la burguesía. Está marcada por el intimismo, es decir, apenas hay acción. Describe detenidamente la pasión amorosa de los protagonistas. Sobresale Cárcel de amor, de Diego de San Pedro

 

El teatro

En Castilla, la producción teatral medieval fue muy reducida y limitada a escenas religiosas. El primer escritor que se puede considerar dramático es Gómez Manrique con su Representación del Nacimiento de Nuestro Señor, cercano todavía a la tradición medieval. El auténtico despertar del teatro se debe a Juan del Encina, terminado ya el siglo XV, que inicia la tradición de piezas profanas alejadas de los antiguos temas religiosos. En sus obras hablan pastores que se cuentan sus problemas amorosos.

La obra más representativa del siglo XV es la Celestina. Con ella se pone fin a la literatura medieval y se anuncia el Renacimiento.

 

La Celestina

 

La Celestina o Tragicomedia de Calixto y Melibea, de Fernando de Rojas,  reúne el idealismo amoroso procedente del mundo cortesano medieval y el ambiente burgués de las nuevas ciudades. Mezcla personajes nobles y criados. Narra los amores de Calisto y Melibea que se conocen por la intervención de Celestina, quien usando sus artes de alcahueta cambia la voluntad de Melibea a favor del galán.

No es teatro para ser representado, sino para ser leído en voz alta. Fernando de Rojas afirma en la dedicatoria que encontró el primer acto escrito y que terminó la obra en sólo dos semanas. En la Celestina aparecen los tres temas que obsesionan el final de la Edad Media:

·         El amor: lo representa Calisto. No es un amante cortés, aunque lo intenta, sino un egoísta.

·         La fortuna: gobierna los sucesos que acontecen aunque nunca es un azar caprichoso.

·         La muerte: es el final de todos los protagonistas, incluida Celestina. La obra termina con las lamentaciones del padre de Melibea.

 

 

 

 

 

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