Antonio García Megía - angarmegia - es Maestro, Diplomado en Geografía e Historia, Licenciado en Filosofía y Letras y Doctor en Filología Hispánica

 

 

  Selecciona TEMA

 

ESTROFAS

 
EJEMPLOS DE LAS PRINCIPALES ESTROFAS CASTELLANAS

 

 

Pulsar sobre el icono para acceder a una actividad interactiva de ayuda para el estudio de esta información

 

Arte Mayor: Rima Consonante

 

Pareados

 

Y antes que poeta, mi deseo primero

hubiera sido ser un buen banderillero.

Manuel Machado

 

Yo sólo que nací para tormentos,

estoy en todos estos elementos:

 la boca tengo en aire suspirando

el cuerpo en tierra está peregrinando,

los ojos tengo en llanto noche y día,

y en fuego el corazón y la alma mía.

Francisco de Quevedo

 

Sire de ojos azules, gracias: por los laureles

de cien bravos vestidos de honor; por los claveles

    de la tierra andaluza y la Alhambra del moro;

por la sangre solar de una raza de oro; 

por la armadura antigua y el yelmo de la gesta;

por las lanzas que fueron una vasta floresta

de gloria y que pasaron Pirineos y Andes;

por Lepanto y Otumba; por el Perú, por Flandes

Rubén Darío

 

Tercetos

 

Fragmento de Elegía a Ramón Sijé  

 Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas

y órganos, mi dolor sin instrumento,

a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,

que por doler me duele hasta el aliento.

 Un manotazo duro, un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento más tu muerte que mi vida.

 Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos. ( ...)

 Miguel Hernández

 

No me conformo, no: ya es tanto y tanto

idolatrar la imagen de tu beso

y perseguir el curso de tu aroma.

Un enterrado vivo por el llanto,

una revolución dentro de un hueso,

un rayo soy sujeto a una redoma.

Miguel Hernández

 

Cuartetos

 

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

que a mi puerta cubierta de rocío,

pasas las noches del invierno oscuras?

Lope de Vega

 

Aquí yacen de Carlos los despojos:

la parte principal volvióse al cielo;

con ella fue el valor, quedóle al suelo

miedo en el corazón, llanto en los ojos.

Fray Luís de León

   

Una, dos, tres estrellas, veinte, ciento,

mil, un millón, millares de millares,

¡válgame Dios, que tienen mis pesares

su retrato en el alto firmamento!.

Diego de Silva y Mendoza

 

No me conformo, no: me desespero

como si fuera un huracán de lava

en el presidio de una almendra esclava

o en el penal colgante de un jilguero.

Besarte fue besar un avispero

que me clava al tormento y me desclava

y cava un hoyo fúnebre y lo cava

dentro del corazón donde me muero.

Miguel Hernández

 

 

Serventesios

 

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,

y un huerto claro donde madura el limonero;

mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;

mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

 

Y cuando llegue el día del último viaje,

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.

Antonio Machado

 

En otros siglos de ambiciones locas

fundaron esta torre mis abuelos;

dieronle base las gigantes rocas,

y a sus almenas pabellón los cielos.

Fray Luís de León

 

Yo soy aquel que ayer no más decía

el verso azul y la canción profana,

en cuya noche un ruiseñor había

que era alondra de luz por la mañana.

Rubén Darío

 

Con varios ademanes horrorosos

los montes de parir dieron señales:

consintieron los hombres temerosos

ver nacer los abortos más fatales.

Félix María Samaniego

 

 

Cuaderna vía

 

Era un simple clérigo, pobre de clerecía,

dicié cutiano missa de la sancta María;

non sabié decir otra, diciéla cada día,

más la sabié por uso que por sabiduría.

Gonzalo de Berceo

 

 

Quintetos

 

El buen caballero partió de su tierra;

allende los mares la gloria buscó;

los años volaban, se acabó la guerra;

y allende los mares hasta él voló,

voló un triste viento de su dulce tierra.

Pablo Piferrer

 

Desierto está el jardín... de su tardanza

no adivino el motivo... el tiempo avanza...

duda tenaz, no turbes mi reposo.

Comienza a vacilar mi confianza...

el miedo me hace ser supersticioso.

Ricardo Gil

 

Marchando con su madre, Inés resbala,

cae al suelo, se hiere, y disputando

se hablan así después las dos llorando:

- ¡Si no fueras tan mala! - No soy mala.

- ¿Qué hacías al caer?. - Iba rezando.

Ramón de Campoamor

 

 

Lira

 

Si de mi baja lira

tanto pudiese el son, que en su momento

aplacase la ira

del animoso viento

y la furia del mar y el movimiento...

Garcilaso de la Vega

 

 

Sexta Rima

 

Mas no le faltaba con quietud segura

de varios bienes rica y sana vida;

los anchos campos, lagos de agua pura;

la cueva, la floresta divertida,

las presas, el balar de los ganados,

los apacibles sueños no inquietados.

Nicolás Fernández Moratín

   

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales;

parlanchina, la dueña, dice cosas banales,

y vestido de rojo piruetea el bufón.

La princesa no ríe, la princesa no siente;

la princesa persigue por el cielo de Oriente

la libélula vaga de una vaga ilusión. ( ...)

 Rubén Darío

 

Octava Real

 

El murmullo del agua, el son del viento,

el susurro del bosque estremecido

por sus inquietas ráfagas, el lento

arrullo de la tórtola, el graznido

del cuervo vagabundo, todo acento

por ave, fiera o eco producido,

el nombre santo de su Dios pronuncia,

su gloria canta, su poder anuncia.

José Zorrilla

 

No las damas, amor, no gentilezas

de caballeros canto enamorados,

ni las muestras, regalos y ternezas

de amorosos afectos y cuidados;

mas el valor, los hechos, las proezas

de aquellos españoles esforzados,

que a la cerviz de Arauco no domada

pusieron duro yugo por la espada.

Alonso de Ercilla

 

¡Pobre Teresa! Cuando ya tus ojos

áridos ni una lágrima brotaban,

cuando ya su color tus labios rojos

en cárdenos matices cambiaban,

cuando de tu dolor tristes despojos

la vida y su ilusión te abandonaban

y consumía lenta calentura

tu corazón al par de tu amargura.

 José de Espronceda

 

Aquella voluntad honesta y pura

ilustre y hermosísima María,

que en mí de celebrar tu hermosura,

tu ingenio y tu valor estar solía,

a despecho y pesar de la ventura

que por otro camino me desvía,

está y estará en mí tanto clavada,

cuanto del cuerpo el alma acompañada.

 

 

Octava Italiana

 

¡Silencio! ¡En el misterio de las tumbas

la eternidad esconde su destino!

Húndete, pensamiento, en el mezquino

lugar de corrupción.

Tus atrevidas alas impotentes

al alzarse aumentaron tu caída;

confúndete, ya está desvanecida

tu orgullosa ilusión.

 Ángel María Dacarrete

 

 

Copla de Arte Mayor

 

Así lamentaba la pía matrona

al hijo querido que muerto tú viste,

haciéndole encima semblante de triste,

según al que pare hace la leona;

pues donde podría pensar la persona

los daños que causa la triste demanda

de la discordia el reino que anda,

donde no gana ninguno corona.

Juan de Mena

  

Tu aliento es el aliento de las flores;

tu voz es de los cielos armonía;

es tu mirada el esplendor del día,

y el color de la rosa es tu color.

Tú prestas nueva vida y esperanza

a un corazón por el amor ya muerto;

tú creces de mi vida en el desierto

como crece en un páramo la flor.

Gustavo Adolfo Bécquer

 

Al muy prepotente don Juan el segundo,

aquél con quien Júpiter tuvo tal zelo

que tanta de parte le fizo del mundo

quanta a sí mesmo se fizo del çielo;

al grand rey d'España, al Çesar novelo,

al que con Fortuna es bien fortunado,

aquél en quien caben virtud e reinado;

a él, la rodilla fincada por suelo,

Juan de Mena

 

 

Décima o Espinela

 

¿Dónde está ya el mediodía

luminoso en que Gabriel

desde el marco del dintel

te saludó: -Ave María?.

Virgen ya de la agonía,

tu hijo es el que cruza ahí.

Déjame hacer junto a ti

ese augusto itinerario.

Para ir al monte del Calvario

cítame en Getsemaní.

 Gerardo Diego

 

Aquí la envidia y mentira

me tuvieron encerrado.

Dichoso el humilde estado

del sabio que se retira

de aqueste mundo malvado,

y con pobre mesa y casa,

en el campo deleitoso

con sólo Dios se compasa,

y a solas su vida pasa,

ni envidiado ni envidioso.

 

Sonetos

 

A una nariz

Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un pez espada muy barbado.

Érase un reloj de sol mal encarado,

érase un alquitara pensativa,

érase un elefante boca arriba,

era Ovidio Nasón mas narizado.

Érase un espolón de una galera,

érase una pirámide de Egipto,

las doce tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,

muchísima nariz, nariz tan fiera,

que en la cara de Anás fuera delito.

Francisco de Quevedo

 

Soneto difícil

Es el amor, según abrasa, brasa;
es nieve a veces puro hielo, hielo;
es a quien yo pedir consuelo suelo,
y saco poco de su escasa casa.
Es un ardor que a quien traspasa, pasa,
y como a veces yo paselo, selo;
es un pleito do no hay apelo, pelo;
es del demonio que le amasa, masa.
Tirano a quien el Cielo inspira ira;
un ardor que si no se mata, mata;
gozo, primero que cumplido, ido;
flechero que al que se retira, tira;
cadena fuerte que aun de plata, ata;
y mal que a muchos ha tejido nido.

Francisco de Quevedo

 

Amor me ocupa el seso y los sentidos;

absorto estoy en éxtasi amoroso;

no me concede tregua ni reposo

esta guerra civil de los nacidos.

Explayóse el raudal de mis gemidos

por el grande distrito y doloroso

del corazón, en su penar dichoso,

y mis memorias anegó en olvidos.

Todo soy ruinas, todo soy destrozos,

escándalo funesto a los amantes,

que fabrican de lástimas sus gozos.

Los que han de ser, y los que fueron antes,

estudien su salud en mis sollozos,

y envidien mi dolor si son constantes.

Francisco de Quevedo

 

 

Un soneto me manda hacer Violante,

y en mi vida me he visto en tal aprieto;

catorce versos dicen que es soneto,

burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,

y estoy en la mitad de otro cuarteto:

mas si me veo en el primer terceto,

no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando

y aún parece que entré con pie derecho,

pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aún sospecho

que estoy los trece versos acabando:

contad si son catorce y está hecho.

Lope de Vega

 

Echado está por tierra el fundamento

que mi vivir cansado sostenía.

¡Oh, cuánto bien se acaba en un solo día!

¡Oh, cuántas esperanzas lleva el viento!

¡Oh, cuán ocioso está mi pensamiento

cuando se ocupa en bien la de cosa mía!

A mi esperanza, así como a baldía

mil veces la castiga mi tormento.

Las más veces me entrego, otras resisto

con tal furor, con una fuerza nueva,

que un monte puesto encima rompería.

Aquéste es el deseo que me lleva

a que desee tornar a ver un día

a quien fuera mejor nunca haber visto.

Lope de Vega

 

Al tramontar del sol, la ninfa mía,

de flores despojando el verde llano,

cuantas troncaba la hermosa mano,

tantas el blanco pie crecer hacía.

Ondeábale el viento que corría

el oro fino con error galano,

cual verde hoja del álamo lozano

se mueve al rojo despuntar del día;

mas luego que ciñó sus sienes bellas

de los varios despojos de su falda

(término puesto al oro y a la nieve),

juraré que lució más su guirnalda

con ser de flores, la otra ser de estrellas,

que la que ilustra el cielo en luces nueve.

Góngora

 

La dulce boca que a gustar convida

un humor entre perlas destilado

y a no envidiar aquel licor sagrado

que a júpiter ministra el garzón de Ida,

amantes, no toquéis si queréis vida;

porque entre un labio y otro colorado

Amor está, de su veneno armado,

cual entre flor y flor sierpe escondida,

No os engañen las rosas, que a la aurora

díréis que, aljofaradas y olorosas,

se le cayeron del purpúreo seno;

manzanas son de Tántalo, y no rosas,

que después huyen del que incitan ahora,

y sólo del amor queda el veneno.

Góngora

 

No destrozada nave en roca dura

tocó la playa más arrepentida,

ni pajarilla de la red tendida

voló más temeroso a la espesura,

bella ninfa, la planta mal segura,

no tan alborotada ni afligida,

hurto de verde prado, que escondida

víbora regalaba en su verdura,

como yo, amor, la condición airada,

las rubias trenzas y la vista bella

huyendo voy, con pie ya desatado,

de mi enemiga en vano celebrada.

Adiós, ninfa cruel; quedaos con ella,

dura roca, red de oro, alegre prado.

Góngora

 

Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con la flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte

ni conoce la sombra ni la evita.

Corazón interior no necesita

la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,

tigre y paloma, sobre tu cintura

en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura

o déjame vivir en mi serena

noche del alma para siempre oscura.

Federico García Lorca

 

 No me conformo, no: me desespero

como si fuera un huracán de lava

en el presidio de una almendra esclava

o en el penal colgante de un jilguero.

Besarte fue besar un avispero

que me clava al tormento y me desclava

y cava un hoyo fúnebre y lo cava

dentro del corazón donde me muero.

No me conformo, no: ya es tanto y tanto

idolatrar la imagen de tu beso

y perseguir el curso de tu aroma.

Un enterrado vivo por el llanto,

una revolución dentro de un hueso

Miguel Hernández

 

De arriba abajo o bien de abajo arriba
este camino lleva hacia sí mismo
simulacro de cima ante el abismo
árbol que se levanta o se derriba
quien en la alterna imagen lo conciba
será el poeta de este paroxismo
en un amanecer de cataclismo
náufrago que a la arena al fin arriba
vanamente eludiendo su reflejo
antagonista de la simetría
para llegar hasta el dorado gajo
visionario amarrándose a un espejo
obstinado hacedor de la poesía
de abajo arriba o bien de arriba abajo.

Julio Cortázar

 

Mientras por competir con su cabello,

oro bruñido al sol reluce en vano;

mientras con menosprecio en medio el llano

mira tu blanca frente el lilio bello;

Mientras a cada labio, por cogello,

siguen más ojos que al clavel temprano;

y mientras triunfa con desdén lozano

del luciente cristal tu gentil cuello:

Goza cuello, cabello, labio y frente

antes que lo que fue en tu edad dorada

oro, lilio, clavel, cristal luciente,

No sólo en plata o vïola troncada

se vuelva, mas tú y ello juntamente

en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

 

 [Arriba]

 

Arte Mayor: Rima Asonante

 

Romance heroico

 

Entran de dos en dos en la estacada,

con lento paso y grave compostura,

sobre negros caballos, ocho pajes,

negras la veste, la gualdrapa y plumas;

después cuatro escuderos enlutados,

y cuatro ancianos caballeros, cuyas

armas empavonadas y rodelas

con negras manchas que el blasón ocultan,

y cuyas picas que por tierra arrastran

sin pendoncillo la acerada punta,

que son, van tristemente publicando,

de la casa de Lara y de su alcurnia...

Duque de Rivas

 

  [Arriba]

 

Rima Consonante Arte Menor

 

Aleluyas

La primavera ha venido.

Nadie sabe cómo ha sido.

Antonio Machado

 

Yo vi sobre un tomillo

quejarse a un pajarillo 

viendo su nido amado

de un labrador robado.

Esteban Manuel de Villegas

  

Cuando entre la sombra oscura

perdida una voz murmura

turbando su triste calma,

si en el fondo de mi alma

Gustavo Adolfo Bécquer

  

Ver otro cielo, otro monte,

otra playa, otro horizonte.

 Julián del Casal

 

Tercetillos

 

Aquí yace un contador

que jamás erró una cuenta

a no ser a su favor.

Anónimo

  

Granada, Granada,

de tu poderío

ya no queda nada.

Francisco de Villaespesa

  

Busca a tu complementario

que marcha siempre contigo

y suele ser tu contrario.

Antonio Machado

  

A todos nos han cantado

en una noche de juerga

coplas que nos han matado.

Antonio Machado

 

Toíto te lo pasaba...

y ahora como no te quiero

se acabó lo que se daba.

Manuel Machado

 

Se miente más de la cuenta

por falta de fantasía:

también la verdad se inventa.

Antonio Machado

 

Cuartetas

 

En el corazón tenía

la espina de una pasión;

logré arrancármela un día

ya no siento el corazón.

Antonio Machado

  

Guarde para su regalo

esta sentencia el autor:

si el sabio no aplaude, malo;

si el necio aplaude, peor.

Tomás de Iriarte

  

¡Chust!, geniecillos, ¡qué empeño

de hablar si el poeta calla!

Estaba enhebrando un sueño

y me habéis roto la malla...

Amado Nervo

 

Sombra, triste compañera

inútil, dócil y muda,

que me sigues dondequiera

pertinaz, como la duda.

Manuel Machado

 

Y todo un coro infantil

va cantando la lección:

mil veces ciento, mil;

mil veces mil, un millón.

Antonio Machado

  

Redondillas

 

Jura Don Juan por su vida

que nunca cena en su casa

y es que sin cenar se pasa

cuando otro no le convida.

Anónimo

 

Te habrán dicho los espejos

que son tus labios muy rojos,

que son muy negros tus ojos,

que fuego son tus reflejos,

José Mª Gabriel y Galán

 

Cultivo una rosa blanca,

en julio como en enero,

para el amigo sincero

que me da su mano franca.

José Martí

 

Yo para todo viaje

siempre sobre la madera

de mi vagón de tercera

voy ligero de equipaje. 

Antonio Machado

 

Quevedo, qué recia lidia

 trabaste en tu triste España

 con la entraña de su entraña

 carcomida de la envidia.

 Miguel de Unamuno

 

 Un ladrón y otro perverso

 desterraron a Pedrosa,

 porque les predica en prosa

 lo que yo les digo en verso.

 Juan de Tassis y Peralta

 

Un galán enamorado

de mal de amores ha muerto,

y el efecto ha descubierto

que era dolor de costado.

Alonso de Ledesma

 

 Deja que tus plantas bese

por la merced recebida,

pues el cobrar nueva vida

por ella es bien que confiese.

 

 Quintillas

 

Oficio noble y bizarro

de entre todos el primero

porque en el arte del barro

Dios fue el primer alfarero

y el hombre el primer cacharro.

Anónimo

  

Si el hombre debe callar,

cállese y cumpla su sino

que lo que importa en andar...

andar es sembrar camino

y morir es despertar.

Emilio Prados

  

Nadie se atreve a salir;

la plebe grita indignada,

las damas se quieren ir

porque la fiesta empezada

no puede ya proseguir.

Nicolás Fernández de Moratín

 

Como un pájaro, ligera,

cruza la mar una nave

que alguno con ansia espera:

—¿A dónde va? —Dios lo sabe;

—¿Arribará? —Dios lo quiera.

Bustillo

  

Por quereros, ser perdido

pensaba, que no culpado;

mas que todo lo haya sido

así me lo habéis mostrado,

que lo tengo bien sabido.

Garcilaso de la Vega

 

En tu cariño pensando,

en vela pasaba el día...

y por la noche, soñando,

soñando que no dormía.

Tu querer me va matando.

Manuel Machado

 

Cuado pasa el Nazareno

de la túnica morada,

con la frente ensangrentada,

la mirada del Dios bueno

y la soga al cuello echada...

 El pecado me tortura,

las entrañas se me anegan

en torrentes de amargura,

y las lágrimas me ciegan,

y me hiere la ternura...

Hoy que con los hombres voy,

viendo a Jesús padecer,

interrogándome estoy:

¿Somos los hombres de hoy

aquellos niños de ayer?

José María Gabriel y Galán

 

Sé que, corriendo, Lucía,

tras criminales antojos,

has escrito el otro día

una carta que decía:

"Al espejo de mis ojos".

Y, aunque mis gustos añejos

 marchiten tus ilusiones,

 te han de hacer ver mis consejos

 que contra tales espejos

 se rompen los corazones.

Después de saber, lector

la historia del pergamino,

¿qué importa ser hombre o flor,

¡ay!, si el variar de destino

sólo es variar de dolor?

Ramón de Campoamor

 

Pasó un día y otro día,

un mes y otro mes pasó,

y un año pasado había;

mas de Flandes no volvía

Diego, que a Flandes partió.

José Zorilla

 

 

Sextillas

 

Nuestras vidas son los ríos

que van a dar a la mar,

que es el morir;

allí van los señoríos

derechos a se acabar

e consumir.

Jorge Manrique

 

He admirado el hormiguero

cuando henchían su granero

las innúmeras hormigas.

He observado su tarea

bajo el fuego que caldea

la estación de las espigas. ( ...)

José María Gabriel y Galán

 

Octavillas

 

Con diez cañones por banda

viento en popa a toda vela,

no corta el mar, sino vuela,

un velero bergantín.

Bajel pirata que llaman

por su bravura "El Temido"

de todo el mar conocido,

del uno al otro confín.

José de Espronceda

 

La mayor cuita que haber

pueda ningún amador

es membrarse del placer

en el tiempo del dolor;

e ya sea que el ardor

del fuego nos atormenta,

mayor dolor nos aumenta

esta tristeza y langor.

Marqués de Santillana

 

Décima o Espinela

 

Admiróse un portugués

al ver que en su tierna infancia

todos los niños en Francia

supiesen hablar francés.

Arte diabólico es,

dijo, torciendo el mostacho,

que para hablar en gabacho

un fidalgo en Portugal,

llega a viejo y lo hace mal,

y aquí lo parla un muchacho.

Nicolás Fernández Moratín

 

A un panal de rica miel

dos mil moscas acudieron,

que por golosas murieron

presas de patas en él.

Otra, dentro de un pastel

enterró su golosina.

Así, si bien se examina,

los humanos corazones

perecen en las prisiones

del vicio que los domina.

Félix Mª de Samaniego

 

Una mañana tranquila

de lirios en lontananza,

rumbo al Tajo en la bonanza

que el sol tempranero enfila

cuando su oro mueve a esquila,

caña al hombro, paso largo,

voyme a la orilla y descargo

aperos de pesca y tiempo;

y el río me da contento

y los peces mudo encargo.

Jesús Mateo Hernández

 

Sonetillos

 

Julio

Calle del Betis. Triana.

El corazón del estío

penetra el escalofrío

de la fuente charlatana.

La Velada de Santa Ana

llena de música el río.

Con los ojos de Rocío

se ilumina la ventana.

De envidia, al verla, una estrella,

en las alturas sin fin,

estremecida rutila.

Y se apaga cuando ella

sale envuelta en el jardín

de su mantón de Manila.

 

Verano

 Frutales

cargados.

Dorados

trigales...

Cristales

ahumados.

Quemados

jarales...

Umbría,

sequía,

solano...

Paleta completa:

verano.

 

Ovillejos

 

¿Quién menoscaba mis bienes?

Desdenes.

Y ¿quién aumenta mis duelos?

Los celos.

Y ¿quién prueba mi paciencia?

Ausencia.

De ese modo, en mi dolencia

ningún remedio se alcanza

pues me matan la esperanza

desdenes, celos y ausencia.

 

 [Arriba]

 

Rima Asonante - Arte Menor

 

Soleás

 

Despacito y buena letra:

el hacer las cosas bien

importa más que el hacerlas.

 Primavera vino;

violetas moradas,

almendros floridos.

¡Qué difícil es

cuando todo baja

no bajar también!

Antonio Machado

  

Entienda usté a las mujeres...

Si lo quieren, no lo dicen;

si lo dicen, no lo quieren.

 Yo no sé olvidar...

yo no sé más que quererte hoy mucho

y mañana más.

Tiene mi chiquilla

los ojitos más negros y grandes

que he visto en mi vida.

(Manuel Machado)

 

Coplas

 

Hasta que el pueblo las canta

las coplas, coplas no son,

y cuando las canta el pueblo

ya nadie sabe su autor.

Antonio Machado

 

La culpa fue de tu madre

por dejar la puerta abierta,

y yo por meterme dentro

y tú por estarte quieta.

Anónimo

 

La guitarra que yo toco

siente como una persona;

unas veces canta y ríe.

Otras veces gime y llora.

Ventura Ruiz Aguilera

  

Por una mirada un mundo,

por una sonrisa un cielo,

por un beso, yo no sé

qué te diera por un beso.

Gustavo Adolfo Bécquer

  

Tú no sientes ni padeces

ni te vas a morir nunca;

quien se va a morir soy yo

y tú vas a tener la culpa.

Anónimo

 

Deixo amigos por estaños,

deixo a veiga polo mar,

deixo, en fin. canto ben quero...

¡Quén pudera no o deixar...!

Rosalía de Castro

 

Seguidillas Simples Gitanas con bordón

 

Un pajarito alegre

picó tu boca

creyendo que tus labios

eran dos rosas.

Anónimo

 

Horas de alegría

son las que se van...

Que las de pena se quedan y duran

una eternidad.

Manuel Machado

   

Una fiesta se hace

con tres personas:

una baila, otra canta,

y la otra toca.

 

Ya me olvidaba

de los que dicen "¡ole!"

y tocan palmas.

 Manuel Machado

 

Romances

 

Romance del río Duero

Río Duero, río Duero,

nadie a acompañarte baja,

nadie se detiene a oír

tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde,

la ciudad vuelve la espalda.

No quiere ver en tu espejo

su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes

entre tus barbas de plata,

moliendo con tus romances

las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra

y los álamos de magia

pasas llevando en tus ondas

palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,

a la vez quieto y en marcha,

cantar siempre el mismo verso,

pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,

nadie a estar contigo baja,

ya nadie quiere atender

tu eterna estrofa olvidada,

sino los enamorados

que preguntan por sus almas

y siembran en tus espumas

palabras de amor, palabras.

Gerardo Diego

 

Para emprender la jornada

desta ciudad, que ya tiene

nombre de Ciudad Real,

juntó el gallardo maestre

dos mil lucidos infantes

de sus vasallos valientes,

y trescientos de a caballo

de seglares y de freiles....

 

"Abenámar, Abenámar,

moro de la morería,

el día que tú naciste

grandes señales había.

Estaba la mar en calma,

la luna estaba crecida;

moro que en tal signo nace,

no debe decir mentira."

Allí respondiera el moro,

bien oiréis lo que decía:

"No te la diré, señor,

aunque me cueste la vida,

porque soy hijo de un moro

y una cristiana cautiva;

siendo yo niño y muchacho

mi madre me lo decía:

que mentira no dijese,

que era grande villanía:

por tanto pregunta, rey,

que la verdad te diría."

"Yo te agradezco, Abenámar,

aquesta tu cortesía.

¿Qué castillos son aquéllos?

¡Altos son y relucían!"

"El Alhambra era, señor,

y la otra la mezquita;

los otros los Alijares,

labrados a maravilla.

El moro que los labraba

cien doblas ganaba al día

y el día que no los labra

otras tantas se perdía.

El otro es Generalife,

huerta que par no tenía;

el otro Torres Bermejas,

castillo de gran valía."

Allí habló el rey don Juan,

bien oiréis lo que decía:

"Si tú quisieras, Granada,

contigo me casaría;

daréte en arras y dote

a Córdoba y a Sevilla."

"Casada soy, rey don Juan,

casada soy, que no viuda;

el moro que a mí me tiene

muy grande bien me quería.

 

La mora Moraima

Yo me era mora Moraima

morilla de un bel catar.

Cristiano vino a mi puerta

cuitada, por me engañar:

hablóme en algarabía

como quien la sabe hablar:

«ábrasme las puertas, mora,

sí, Alá te guarde de mal.»

«Cómo te abriré, mezquina,

que no sé quién te serás?»

«Yo soy el moro Mazote

 hermano de la tu madre,

que un cristiano dejo muerto

 y tras mí viene el alcalde:

si no me abres tú, mi vida,

aquí me verás matar.»

Cuando esto oí, cuitada,

comencéme a levantar,

vistiérame un almejía

no hallando mi brial,

fuérame para la puerta

y abríla de par en par.

 

 

 [Arriba]

 

   
 

  

CONSULTA TAMBIÉN...

 
   

La métrica española en Ayudas para la clase de Lengua. En este Portal

Enlaces para ampliar o aclarar conceptos sobre métrica en la sección correspondiente de la página Descubre la Lengua y la Literatura de éste Portal

Enlaces para ampliar o aclarar conceptos sobre la historia de la poesía española en la sección correspondiente de la página Descubre la Lengua y la Literatura de éste Portal

Antologías digitales de poesía en castellano. Exhaustivas

Página Todo Filología de la Zona para Investigadores de este Portal

 

 Pulsa sobre la mirada para acceder

 

MUCHO MÁS SOBRE ESTE TEMA...

vídeos/presentaciones Actividades interactivas otras Actividades ONLINE

 

Conoce también...

     


ESTADÍSTICAS EN ESTE SERVIDOR 

Desde el 27 de abril de 2004 se han visitado páginas  sólo en este servidor Web

contadores

Diseño de Antonio García Megía 2013

Recomiende esta página: Escriba la dirección de correo de un amigo

Comparta con sus amigos o grupos de Facebook