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Desconsuelo

Laura Rodríguez Remacho 15 años I.E.S Sol de Portocarrero - Almería

 

 

 

 

Estoy sola ante la nada. Ante todo preferiría no estar ante la desesperación que sufro. ¿Cómo se puede perder todo lo que te hacía tan feliz?

Quiero olvidar, pero el recuerdo, tu recuerdo, permanece aun.

¿Por qué sucedió? De la noche a la mañana se han esfumado mis ilusiones. ¿Como te sentirías y ves que todo ha sido un sueño? Un mal sueño. No tiene sentido, ¿verdad?

Todo tiene una explicación. Sólo necesito que me escuches, que recuerdes aquellas tardes en que éramos tan felices. Es mi única salida, aunque creo que es tarde...

Sé que no no voy a ser capaz de recuperar todo aquello, pero luchar... Necesito pelear para mantener vivo ese recuerdo. Sólo tengo valor para pedirte eso. No tengo valor para mirarte y pedirte más.

Sé que he cometido un error y ahora debo pagar por él. De ti depende que esto cambie, aunque sea tarde... La felicidad se ha transformado en dolor y siento que ya no puedo devolverte esa sonrisa que tantas veces me hizo feliz.

No puedo más, esto me supera. El recuerdo del dolor es aun dolor. El dolor de la felicidad ya no es felicidad.

Estoy insegura, ¿cómo he podido echar por la borda todo aquello que tanto valoraba? No busco tu consuelo, esta situación es mía y he de afrontarla. Sólo que mi imagen te acompañe allí donde estés.

Es mi salida. Me veo obligada a tomarla. No pienso sumirme en el dolor que me ha provocado llegar a esto. Voy a salir adelante y conseguiré que, al menos, recuerdes en mí a aquella persona que te hizo pasar tan buenos momentos.

¿Cómo he sido capaz? Muchas han sido las personas que han querido hacerme daño desde que todo empezó. ¿Por qué no les he fallado a ellos? ¿Por qué he tenido que fallarte a ti? ¡A la persona que más quería y que siempre estuvo a mi lado!

He hablado con mis amigas. No se creen que esté sufriendo tanto. Pretenden hacerme creer que lo voy a superar. No se han dado cuenta que yo misma no soy capaz de creerlo... Me dicen que salga, que me divierta, que sea la de antes..., pero, ¡joder!, no puedo. No soy nadie ahora que tú no estás aquí conmigo...

Veo irreal esta situación. Ayer todo era felicidad, los dos éramos uno sólo. ¿Por qué he despertado hoy? No debería haberlo hecho. Todo se habría acabado de una manera tan diferente... Hubieras llorado por mí, tal vez como lo estés haciendo ahora, pero de una manera tan distinta...

¿Qué sería lo mejor? ¿Marcharme? ¿Olvidarte? Sería de cobarde, ¿no crees? Voy a luchar, porque es lo que hice para conseguirte, y ya sabes que no fue fácil, que puse demasiado empeño en ello, en estar a tu lado...

¿Qué hago? Pídeme lo que quieras. Sé que es tarde, pero estoy dispuesta a todo para compensarte. Pídeme cualquier cosa, lo que sea, menos que te deje en el olvido. ¡No puedo! ¡No estoy dispuesta! ¡Créeme!

Me cuesta aceptar que me está pasando esto. ¡Me arrepiento!¿Cómo pude? Lo tenía todo, era la persona más feliz a tu lado. Y ahora me faltas...

Deberías pensar, ¡sé que lo vas a hacer!. Tal vez valores esos momentos en que fuimos felices, en que fuimos uno. Tal vez juzgues mi error, ése que ha echado a perder todo. Eras feliz. No sólo porque me lo decías, yo lo notaba. Sonreías a mi lado, sonreías junto a mí, y pasabas el tiempo sin problemas, mirando lejos el día en que esto podría acabar.

Hoy fue ese día. No lo esperaba así. De repente un aviso y ¡todo al carajo! Recordaré ese día, ¡madito día!. Quiero borrarlo, que no exista...

Pero, ¡basta de lloros! No sirve de nada estar aquí lamentándose. De los errores se aprende. Sé que no hay vuelta atrás. Te has ido de mi lado sin mí. No me has dejado explicarte por qué actué así... Todo ha sido muy rápido, inesperado. ¡Lo siento! Me hubiera gustado explicarte... Es tarde para pedir perdón. El tiempo juntos se acabó y creo comprender por qué. Sólo quiero volver a reír contigo. Sólo quiero ver, de nuevo, en ti a aquella persona que me hizo feliz y por la que luché...

¡Ya! No voy a lamentarme más. Pensarás que me he vuelto loca. No es así, ¡mira, en mis ojos se nota!

He despertado y estoy sola. Todo a mi alrededor ha cambiado esta noche, me había acostumbrado a ti... ¡Ojalá tu muerte me sirva de lección! Tu muerte me sume en la tristeza. No lo esperaba, y menos así.

Hoy, al despertar, toda ha cambiado... Sin un adiós, sin un abrazo, sin una palabra de despedida y sin una explicación ante lo que hice.

Creo que esto servirá. Es tarde, ya lo sé, pero no he podido elegir. Sólo dejé pasar el momento y ahora veo que te dejé pasar a ti.

Gracias por todo, sin más. ¿Qué puedo decir ahora? No tuve valor para decirlo en el momento y ahora me veo así.

¡No puedo más! Tú me comprendías y sabes cómo me siento, pero... ¿por qué el destino ha querido que las cosas sucedan así? Yo no sé cual es ahora mi salida. He de sacar valor y mirar al frente. Sé que me apoyan más que nunca, pero... soy yo la que está hundida. ¡No puedo evitar recordarte todo el día!

Aunque tenga que empezar de cero, no pienso olvidarte. ¿Por qué te fuiste tan pronto?¿Por qué te fuiste sin mí? Te he dejado marchar. No quise, tal vez no vi como ayudarte. ¡Esto me supera!

Tengo tres palabras para ti. ¡Escúchame! Perdón, por no haber sabido que sufrías en tu silencio; lo siento, por no haber puesto remedio a tu agonía y gracias por todo lo que me diste. 

 

 

 

Laura Rodríguez Remacho

 

 

Licencia   

 

Antonio García Megía y María Dolores Mira y Gómez de Mercado

 

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